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LA VIDA EN LA COLONIA SAN JERÓNIMO

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• La vivienda de los colonos de San Jerónimo fue el tradicional rancho de paredes de barro y techo de paja. El censo de 1864 da cuenta que, de 120 casas que había en la colonia, sólo 5 tenían techo de azotea, lo que demuestra que esta última fue la excepción. Sin dudas, el rancho fue la acogedora vivienda que, en su simplicidad, albergó las ilusiones y esperanzas de aquellos colonos que hicieron del trabajo una cultura.

• Los colonos de San Jerónimo, ni bien instalados en sus concesiones, se dedicaron a la agricultura; particularmente sembraron trigo y maíz. Sin embargo tuvieron una gran preferencia por la ganadería; primero, porque obedecía a una actividad ancestral y segundo, porque era una forma de subsistencia familiar.

La vida en la colonia, en sus comienzos, fue dura y de grandes privaciones. El fruto del trabajo no siempre fue generoso. Vivieron épocas de adversidades y sus sembrados estuvieron expuestos a factores imprevistos: sequías, granizo, heladas tardías y la acción devastadora de mangas de langostas que malograron, muchas veces, el trabajo de varios meses. Los resultados de las cosechas eran inseguros y sólo a través de ella ingresaba dinero a la familia. Por eso el ganado vacuno aseguró a estos valesanos el sustento diario (carne, leche, queso, manteca) pero no significó una fuente de ingresos.

• En la colonia se desarrolló muy poco la industria harinera; hubo 2 pequeñas atahonas (molino a mula) dada la escasa afición que tuvieron por ésta. En el año 1886 se construyó un molino a vapor que se llamó "San Gerónimo" (su propietario el Sr. Gabalde).

Los comienzos de la industria láctea data desde los primeros tiempos de la colonia, como un fenómeno generalizado debido al gran número de suizos que la habitaban.

En 1864, según el censo efectuado por el Juez de Paz don Bernardo Risse, existían en la colonia 1469 vacunos y también 2 fábricas de manteca; en su elaboración, lo mismo que para la fabricación del queso, se emplearon rudimentarias técnicas practicadas en su tierra natal. En los primeros tiempos su comercialización se realizó en los pueblos y colonias vecinas, dentro de un marco limitado, modesto.

Con los años, el interés por la ganadería fue en aumento. Datos estadísticos así lo demuestran: en 1884 existían 816 vacas lecheras y en 1887, sobre un total de 4005 vacunos, 1648 eran de ese tipo.

San Jerónimo fue la primera colonia que explotó racionalmente la industria lechera ya que con la instalación de la cremería Nº 1 (1906) en nuestro pueblo y nuestra provincia, se clavó el mojón histórico de lo que hoy representa esta pujante actividad en nuestro país.

• La vida espiritual de la colonia fue atendida, desde sus comienzos y por algunos años, por los misioneros franciscanos que atendían la iglesia de la reducción de San Jerónimo del Sauce. Allí concurrían los colonos tanto para la práctica del culto, bautismos y defunciones; pero la valla idiomática hizo imposible una buena comunicación entre los valesanos y los misioneros que eran italianos y españoles.

Debido a ello se gestionó la presencia de sacerdotes alemanes en las colonias. Fue así que en 1865 llegaron dos jesuitas: Federico Tewes y Juan José Auweiler, destinados a las colonias de San Jerónimo y Esperanza, respectivamente.

Con el arribo del Padre Tewes a estas tierras, finalizó el estado de dependencia que la colonia San Jerónimo mantenía con la reducción de San Jerónimo del Sauce, iniciándose una nueva etapa de autonomía y crecimiento.

Este sacerdote fue el que junto a los colonos levantó en 1865, 3 años antes de trazado el pueblo, el primer templo, que fue también escuela de la colonia.

El Padre Enrique Niemann continuó la obra evangelizadora iniciada por Tewes y, gracias a su impulso, la colonia fue creciendo bajo el lema benedictino: "Ora et Labora" por todos aceptado.

En 1875 con el producido de las ventas de chacras y quintas donadas por el gobierno, este sacerdote hizo construir, bajo su dirección, la actual iglesia que tuvo dos ampliaciones en 1909 y 1927.

El Padre Enrique Niemann fue presidente del Consejo Municipal de la colonia (1883), convirtiéndose en su verdadero "factotum". Trabajó en ella, incansablemente, por espacio de 24 años, hasta su muerte. Fue el sostén de los colonos en los momentos difíciles y el motor impulsor que llevó adelante la colonia. Sus restos descansan en el templo local.

• El gobierno comunal fue reglamentado en 1860, regido por un Consejo Municipal presidido por un Juez de Paz (el primero fue don Ignacio Heimo, uno de los fundadores); en 1867 se realizó la primera elección comunal siendo electo el Sr. Samuel Albrecht. En 1872 se reformó esa estructura creándose el Consejo Deliberante y el Consejo Ejecutivo de 5 y 3 miembros respectivamente que caducaron en 1886 creándose una Comisión de Fomento de 3 miembros designados por el gobierno provincial. En 1936 se sancionó la ley 2439 de Comisiones de Fomento y actualmente el gobierno se encuentra en manos de una Comisión Comunal.

• En sus comienzos los habitantes de la colonia trabajaron duro para procurarse alimento, vestido y vivienda, desatendiendo, en cierto modo, la educación de sus hijos. Durante los siete primeros años no hubo escuela; quizá en sus hogares los mismos padres enseñarían a sus hijos a leer y escribir. Pero esto empezó a cambiar con la llegada a la colonia de Bernardo Risse y Domingo Ineichen, este último maestro de la escuela alemana de San Carlos. El Sr. Risse propuso a los colonos crear una escuela bajo la dirección del maestro Ineichen, quien en 1864 inició sus actividades con 44 niños en su casa particular (cobrabo 3 reales por alumno).

Ante el vigoroso impulso del proyecto de construcción de una escuela y una iglesia, los colonos apoyados por el Padre Tewes, levantaron, como ya se dijo, un edificio que sirvió de escuela e iglesia al mismo tiempo, el que se inauguró como escuela en marzo de 1866 (40 niñas-40 varones). Los primeros maestros de esa escuela fueron: José Eggel (enseñaba alemán) y Bernardo Risse (enseñaba español).

Siendo Presidente del Consejo Municipal, el Padre Niemann ubicó en la colonia a 5 religiosas francesas a las que donó la edificación del Cabildo y Juzgado de Paz para que en ese lugar, crearan un establecimiento educacional para niñas.

Este abrió sus puertas en febrero de 1883 con 50 alumnas y 8 pupilas, establecimiento que aún en nuestros días continúa realizando una ponderable acción educativa.

• En los primeros años, la colonia no tuvo médico. El arte de curar se ejerció en base a libros traídos de Suiza referidos a cualidades curativas de plantas medicinales.

En 1868 arribó a San Jerónimo el Dr. José Amacker, oriundo de Brig, quien realizó una destacada labor como primer médico instalado en el lugar.

A fines de 1873 apareció una epidemia de viruela que se repitió en 1888 y 1902 causando muchas víctimas. Una epidemia grave y asoladora fue el "cólera morbus" que en 1868 dejó un saldo de 80 muertos en, aproximadamente 40 días, cuando el Dr. Amacker no había llegado aún a la colonia. El gobierno mandó al Dr. Robert Borter para atender la emergencia. En esas circunstancias tan dolorosas el Padre Tewes se convirtió en el gran sostén espiritual y moral de la población.

Al cabo de 18 años (1886) dicho flagelo retornó con similares características. Azotó por meses la colonia ocasionando 130 muertos sobre una población de 500 personas.

El Padre Niemann junto al Dr. Amacker llevaron el alivio corporal y espiritual a aquellos castigados colonos de San Jerónimo que, ante tanta desgracia sintieron desfallecer sus fuerzas de lucha y trabajo. Sin embargo no se amilanaron. El Padre Niemann los contuvo asegurándoles un porvenir venturoso de trabajo y progreso, lo que les dio nuevas energías para continuar en la diaria tarea de construir la colonia.

• Como dijimos anteriormente, la colonia de San Jerónimo estaba instalada en una extensa planicie. Existían muy pocos árboles en ella. Para proveerse de madera, ya sea para construir casas, leña, postes para cercos, etc, los colonos debieron internarse en los montes mas cercanos. Allí merodeaban "indios" y "gauchos matreros". Era un peligro penetrar en ellos solo y sin su "Vetterlis" (Fétterli) fusil de origen suizo que los colonos trajeron con sus pertenencias. Se adentraban en carros, de a dos ó mas familias, para defenderse de cualquier agresión. Sin embargo muchas vidas quedaron en aquellos lugares producto de hechos trágicos. A pesar de estos sucesos ninguna "colonia madre" sufrió la invasión del indio.

• Los colonos valesanos de San Jerónimo se involucraron en hechos políticos ocurridos en la provincia de Santa Fe. Tal el caso de la asonada de diciembre e 1867 donde tuvieron activa participación apoyando al comandante de los "Lanceros del Sauce", don Nicolás Denis, principal responsable de la misma en Santa Fe. Junto con los indios marcharon hacia la capital con sus "Vetterlis", indignados por la ley de matrimonio civil impulsada por el gobernador Oroño.

Este acontecimiento más otras situaciones políticas provocaron la renuncia del gobernador y los responsables del motín se sometieron a las nuevas autoridades las que acordaron una amnistía a las personas comprometidas en el hecho.

Asimismo, en 1893, estalló una revolución popular contra el gobierno de Santa Fe, ante la sanción de un impuesto sobre el cereal cosechado que afectaba económicamente a los colonos. Los de San Jerónimo, Humboldt y Esperanza marcharon hacia Santa Fe demostrando su resistencia y malestar hacia lo que consideraban injusto.

• La primera institución organizada de San Jerónimo fue el Tiro Suizo Internacional, en el año 1872, que congregó a valesanos de la colonia en la ancestral práctica del tiro.

Esta entidad levantó su stand en la parte Noroeste del pueblo, donde actualmente se encuentra el Museo Comunal "Lorenzo Bodenmann". Al cabo de unos años este edificio resultó pequeño para esta actividad trasladándose a otro que se construyó en las afueras del pueblo en su sector E. A posteriori se transformó en Tiro Federal Argentino.

Pasando los años, numerosas asociaciones de carácter filantrópico, cultural, religioso, deportivo y rural se fundaron en la localidad entre las que se encontraba la Sociedad Filantrópica Suiza Helvecia fundada el 3 de octubre de 1897, actualmente Asociación Mutual Suiza "Helvetia".

Como calafón podemos decir que en la segunda mitad de 1868, consolidadas las colonias de San Carlos, don Enrique Wellerweider y Rodolfo Gessler, apoderados de la empresa colonizadora de Beck y Herzog, secundados por don Santiago Denner, iniciaron una nueva etapa en el proceso de colonización. Así nacieron dos nuevas colonias: la de Humboldt al N de la de San Jerónimo y Las Tunas al O de la misma, en terrenos que habían sido de Foster (campo Las Tunas).

La novedad en este proceso consistió en la sustitución de "el tercio" que cada colono debía entregar a los administradores, por la "venta" de las concesiones a los colonos radicados en Esperanza, San Carlos o San Jerónimo. Esta última pareció crecer por todos lados con el asentamiento de familias valesanas (ya de San Jerónimo o venidas de Suiza) en las colonias de Humboldt, San Carlos Norte, Santa María Norte, Las Tunas, sus vecinas que se mantuvieron unidas al "centro natural" que fue la colonia valesana de San Jerónimo.

Esta gran familia aglutinada en el centro de la provincia de Santa Fe, comenzó su etapa de expansión hacia otras comarcas, sobre todo Oeste y Norte de la provincia, desprendiéndose de la colonia madre San Jerónimo. En su sangre y sus corazones llevaron sus costumbres, su religión, su idioma, su música y canto, como sello indeleble que los identificó como hijos del Valais que, en tierras santafesinas, forjaron sus vidas y un venturoso devenir para el país que los acogió tan generosamente.


María del Carmen Jullier